Andrea Fernandez

Este año he tenido la satisfacción de que mi hija Francesca sea parte de este hermoso proyecto coral. Hace tiempo que buscábamos el lugar ideal para que ella pudiera aprender y disfrutar de la magia musical, y realmente creo que hemos llegado al lugar ideal, en dónde ella misma manifiesta lo reconfortante que ha significado sentir el crecimiento en su dominio vocal y además poder compartir con compañeras que unen su amor por la música y el canto en una gran melodía dirigida por un gran director. Estoy totalmente agradecida y con toda la disposición a apoyar al grupo para que sigan avanzando y disfrutando.

Andrea Fernández, apoderada.

Pareciera mentira pensar en el cambio que dejó esta academia en mi vida. Recuerdo que entré al coro cuando apenas tenía unos 12 años, siendo la menor del coro. En ese tiempo era una niña que tenía problemas para relacionarse con otras personas, debido a que era demasiado tímida y no hablaba mucho. Sin embargo, cuando me invitaron al coro Allegro no lo pensé dos veces antes de decir que sí quería unirme, y no me arrepiento, ya que lo que encontré allí fue un equipo, una familia, fue un respiro de todos mis miedos y mis inseguridades. También aprendí varias cosas, como a ser responsable, y más que nada a ser yo misma. Conocí una parte que nunca había visto de mí, poco a poco comencé a expresar mis ideas y a relacionarme con personas que de un día para otro marcaron una etapa importante para mí. Sin esta academia jamás hubiera sido la persona que soy, no hubiera vivido tantas experiencias bonitas como participar en el concurso Crecer Cantando 2013 o el Festival de coros Ansilta en Argentina…fueron momentos que jamás olvidaré y me siento feliz de haber sido parte de esto.

Leslie Rodríguez, 17 Años.

Quiero compartir con ustedes, la inmensa alegría y satisfacción que hemos estado experimentando como padres, hace ya un año. Una oportunidad única que se abrió un 5 de agosto del 2017  “El Coro infantil ALLEGRO” al cual pertenece mi hija Monserratt. Ha sido una experiencia maravillosa e irrepetible, que día a día llena por completo a mi hija, con decirles que cuenta los días para asistir cada sábado a disfrutar de las canciones y movimientos que aprende, junto a su querido Profesor Francisco Espinoza Lamatta. 
No hay palabras para describir la emoción, las ganas de participar y el amor que le pone a cada canción, Monserratt. Todo esto la ha  hecho crecer como persona íntegra, segura de sí misma, disciplinada,  con una responsabilidad y constancia de querer aprender más y más. 
Estamos orgullosos del crecimiento personal que ha vivido Monserratt en este tiempo, de la entrega incondicional de su Profesor y de haber tomado la decisión de cumplir el deseo de nuestra hija de amar la música más allá  de los sueños. Para ti Pancho con todo nuestro aprecio.

Joice Vivars, apoderada.

Este año he tenido la satisfacción de que mi hija Francesca sea parte de este hermoso proyecto coral. Hace tiempo que buscábamos el lugar ideal para que ella pudiera aprender y disfrutar de la magia musical, y realmente creo que hemos llegado al lugar ideal, en dónde ella misma manifiesta lo reconfortante que ha significado sentir el crecimiento en su dominio vocal y además poder compartir con compañeras que unen su amor por la música y el canto en una gran melodía dirigida por un gran director. Estoy totalmente agradecida y con toda la disposición a apoyar al grupo para que sigan avanzando y disfrutando.

Andrea Fernández, apoderada.

Participé del coro juvenil de la academia desde que se creó hasta varios años más tarde. Gran parte de mi adolescencia la pasé entre ensayos, presentaciones y viajes, y puedo decir que gracias a la música aprendí disciplina, trabajo en equipo y a perseverar cuanto haga falta para lograr nuestras metas, pero sobre todo, a involucrar pasión y cariño en el proceso.  Francamente no sería la persona que logré ser sin esta experiencia. Hoy estoy terminando una carrera que no tiene que ver con la música, pero lo que logró en mi, fue crucial para cursarla de forma satisfactoria. Eso sucede porque la música forma tanto el carácter como el alma, deja huellas imposibles de borrar, y eso es al final  lo que vale la pena.

Constanza Cienfuegos, estudiante de Derecho.

La academia Allegro ha sido mi segundo hogar. Desde que oí hablar de ella y sobre el campamento coral, al cual asistí el año 2014, me armé de entusiasmo, con una alta expectativa que indudablemente logró cumplir, para luego convertirse en una experiencia inolvidable. Ese mismo año, comencé a formar parte del coro de jóvenes allegro, un grupo muy especial, con personas totalmente maravillosas , en donde toda la música lograba fluir, siendo un método de unión, integridad, convivencia y empatía, valores que siempre nos caracterizó como coro e institución. Agradezco y recuerdo con un cariño muy especial a cada uno de los que formó parte de ésta gran alegría de vivir la música.

Catalina Pino, 18 años.

La academia Allegro ha sido un antes y un después en mi vida. Comencé yendo a clases de canto popular desde hace ya 7 años, donde siempre se me incentivó a demostrar que podía más, que con trabajo y practica podía avanzar y superarme a mí misma. En el año 2012 me integre al coro de la institución, en el cual conocí personas increíbles que siguen presentes hasta el día de hoy. La academia Allegro me enseñó todo lo que sé sobre la música, aprendí la importancia de trabajar en equipo y como este puede dar grandes frutos, materiales y espirituales. Estaré siempre agradecida de haber pertenecido a este maravilloso proyecto, y, por supuesto, también de su director, Mg. Francisco Espinoza, que siempre con mucha paciencia logró mostrarme lo linda y mágica que puede ser la música.

Hirenna Hiribarren, 19 años.

Mi experiencia en el coro de la academia allegro, cambio mi vida. La riqueza musical, social y humana que se logra en un grupo así, no se compara con nada, a pesar de las diferencias, en edad y gustos, nos unía una sola pasión, el canto. Un grupo que sin el mérito de un líder y director como el Profesor Francisco Espinoza, colapsaría. Lo que más me llevo es la cantidad de personas que se conocen en el proceso, experiencias, puertas que se abren, que te llevan a seguir el camino de la música y no dejarla jamás, donde quiera que te lleve la vida, siempre seguirá ahí, inmortalizado en el corazón de todos los que pasaron por allí.

Joserick Cartes, 23 años.

Resulta de especial interés para mi manifestar la experiencia vivida en la academia Allegro, ya que llegué a ella en dos momentos distintos de mi vida. La primera vez, tras participar en el segundo campamento coral organizado por la misma, en donde descubrí el amor que sentía por la música y su expresión a través del canto. Posteriormente, formé parte del coro de la institución hasta donde la compatibilidad académica de mis estudios universitarios lo permitió, viviendo experiencias maravillosas. Entre ellas, conocí personas increíbles y tuve la oportunidad de viajar para participar de una muestra coral en el festival de Ansilta en el año 2015, San Juan, Argentina. La segunda vez, fue recientemente durante el año en curso, coincidiendo con un periodo de búsqueda y autoconocimiento al querer expresar mis sentimientos y emociones a través del canto y la guitarra. La metodología usada por el profesor Francisco es admirable, muy didáctica, logrando conciliar muy bien el aprendizaje y la motivación. En este tiempo no sólo he aprendido técnicas de canto, sino que también teoría musical y aplicación práctica a mi instrumento. Me siento muy feliz y complacida de formar parte de esta academia, en donde el director es un gran docente que ama enseñar con el alma.

Paulina  Arqueros, 28 años.